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jueves, 13 de diciembre de 2007

Un árbol es un árbol

Esta famosa frase de la historia del cine corresponde al título de la autobiografía de King Vidor (que confieso que no he leído). El origen de dicha obviedad se remonta a los comienzos de Vidor como director. Al parecer Vidor quería rodar una escena con la mayor exactitud histórica posible y encargó una serie de plantas autóctonas de la zona donde se suponía que sucedía la acción. Cuando el productor comprobó el coste que supondría dicha compra, rechazó de plano la propuesta y espetó a King Vidor: "Una roca es una roca, un árbol es un árbol. Ruédala en el Parque Griffith".





origen de la imagen

Ciertamente el productor tenía algo de razón. A veces se comete el error de valorar más el continente que el contenido y creer que la ambientación es la parte esencial de la película. Sin embargo, otras veces se comete el error de infravalorar esa ambientación, con lo que la película sufre.


Una solución es que si tienes suficiente dinero te vas al lugar donde se supone que transcurre la película. Es lo que hizo Huston cuando rodó su maravillosa "La reina de Africa". Otra solución es traerte el lugar allí donde estas haciendo la película. Selznick no tuvo reparos en comprar toneladas de tierra roja de Atlanta y llevarla hasta California para recrear la hacienda de Tara en "Lo que el viento se llevó".







Otra solución es la de Clint Eastwood y sus dos últimas entregas basadas en la batalla de Iwo Jima: "Banderas" y "Cartas". Resulta que la isla y el monte Suribachi se consideran terreno sagrado por los japoneses porque todavía siguen allí enterrados muchos de sus soldados. Así que Clint no consiguió permiso para filmar allí su película salvo esos planos iniciales que nos muestran las ruinas de las fortificaciones niponas. Entonces Clint cogió a algunos mandados que se patearon el mundo buscando un paisaje similar. Y lo encontraron. La localidad de Sanvik en Islandia.


Aqui el auténtico Monte Suribachi





Y aquí tal y como se ve en la película "Banderas de nuestros padres" (segundo 28)





Está claro que Clint se gasto la pasta en encontrar la localización correcta.


Otra veces la historia es tan buena que la ambientación no es importante. En la genial "Armás al hombro". Gracias al blanco y negro es relativamente fácil convertir la soleada California en los fangosos campos de batalla de Francia. Otra cosa es conseguir que un bosque de eucaliptos parezca el bosque de Argonne en plena Primera Guerra Mundial.





La recreación de dicho paisaje francés no le preocupó a Chaplin en absoluto. Su película es lo suficientemente buena como para que se le perdone que utilice un aliviadero de aguas como si fuera una fortificación y hasta el que se vea una carretera con coches al fondo del bosque de eucaliptos en medio del campo de batalla (minuto 1:32).









Finalmente, tenemos el caso en que la ambientación es totalmente pésima. En la horrorosa película "la batalla de la Ardenas" los errores en la ambientación hacen que parezca peor. Cualquiera que sepa algo de geografía europea o de historia contemporánea, sabe que las Ardenas es una zona boscosa que se encuentra entre Bélgica y Francia y que en invierno tiene este bonito aspecto:










Pero cuando se hizo está película lo barato era rodar en España sin importar la época del año. De todas formas, Ken Annakin podría haber decidido filmar en algún bosque del norte. Pues no, seguramente vió "La caida del Imperio Romano" y debió de pensar que si la Sierra del Guadarrama podría ser Germania, el pueblo de Brunete podría valer para las Ardenas en invierno. Así que en lugar de nevado bosques franceses tenemos una preciosa y soleada estepa castellana.





Y es que un árbol es un árbol, pero una estepa soleada no es un bosque nevado.